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Webinar: Interseccionalidad y educación


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Miradas de mujeres diversas, indígenas, campesinas, rurales, jóvenes y afrodescendientes

Como parte del Ciclo de webinares sobre Educación para no discriminar en contextos de reacción fundamentalista, la Red de Educación Popular entre Mujeres de Latinoamérica y el Caribe -REPEM se ha propuesto trabajar para avanzar en la eliminación de todas las barreras que nos discriminan, la desigualdad y la pobreza que son enfrentadas por las mujeres de maneras distintas.

La dimensión educativa es estratégica para avanzar en la justicia, la igualdad en las relaciones de género, en las relaciones con los sistemas de poder y para eliminar las barreras y desigualdades existentes en la región. En esta oportunidad nos propusimos conversar sobre cómo articular nuestra diversidad como mujeres indígenas, campesinas, rurales, afrodescendientes, lesbianas y desde donde nos toque la resistencia,para articular nuestras agendas en torno a los procesos educativos inclusivos y cómo estos se relacionan en la lucha contra las desigualdades de género.

En este dialogo, nos acompañaron Jannet Lozano – REPEM, Cristina Cururi (REPEM – Ecuador); Paola Yañez (Red de mujeres afrolatinoamericanas, afrocaribeñas y de la diáspora); Marcela Pérez (Tierra viva – Guatemala); Angela Fuentes (Activista del colectivo TLGB – Bolivia) y Teresa Valdés (Observatorio género y equidad – Chile) quienes comentaron diferentes experiencias desde la interseccionalidad.

El termino de interseccionalidad es entendido para la REPEM como una suma de identidades que se configuran como experiencias, en las que convergen las opresiones y relaciones de privilegio y de poder que recaen sobre la vida y los cuerpos de las mujeres.

En este sentido, la interseccionalidad es una herramienta analítica que permite un mejor acceso a la complejidad del mundo y que rompe con la idea del sujeto universal, y que genera la comprensión de todas las mujeres como una generalidad con iguales características. Asimismo, la interseccionalidad nos invita a no hablar en representación de otros colectivos sino desde nuestros cuerpos y nuestras vivencias.

El análisis interseccional debe ser considerado como un marco teórico porque es un instrumento adecuado para analizar la estratificación social, además que visibiliza que tanto la raza, la clase y la identidad sexual son indicadores para la categoría mujer que hacen de las desigualdades una experiencia diferente a lo que son para mujeres blancas y las mujeres afrodescendientes. Por otra parte, la edad de las mujeres resulta otro tema de análisis, principalmente por las desigualdades en cuanto al acceso a la tecnología, la violencia y los fundamentalismos a la hora de promover una educación para la sexualidad.  

Desde el movimiento afrodescendiente se identifica una población sobre representada en el ámbito laboral y con una seria disparidad en el acceso y la calidad educativa, lo que es un atropello a los derechos humanos. El sistema escolar resulta un primer encuentro con el racismo que aún está presente y que ha quedado fuera del trabajo curricular inclusivo. Otra característica tiene que ver con la folclorización del afrodescendiente y los textos de literatura que se estudian, que refuerzan estereotipos racistas y sexualizados. Los procesos de etno – educación todavía están ausentes en la malla curricular de la región y son difíciles de adecuar en el sistema educativo.

Asimismo, los conceptos de inclusión o sin discriminación, debieran ser inherentes al propio concepto de educación porque ésta ya debería incluir a la diversidad como un marco de acción, de lo contrario deja de ser un derecho inclusivo. Se realizó este hincapié porque existe una normalidad preestablecida que nos obliga a incluirnos a ese sistema hegemónico desde la educación y otros espacios de socialización.

A su vez, la pandemia por Covid-19 ha mostrado las desigualdades y situaciones previas que teníamos en América Latina, como el impacto en la división sexual del trabajo, donde las mujeres están a cargo de las tareas de cuidado y los hombres de la producción; la desigualdad salarial y otras situaciones dispares que de pronto se han agravado con la pandemia, sumándose el cierre de las escuelas, que como consecuencia ha generado una crisis de los cuidados dado que ha incrementado la carga de las tareas de cuidado de las mujeres, alterando su vida y su pobreza de tiempo porque se han asumido las distintas necesidades derivadas de la crisis sanitaria y naturalizadas con una cultura que ubica a las mujeres en el ámbito de lo privado.

Para las mujeres rurales la situación no ha sido distinta pero sí más difícil, igualmente para las mujeres afros, lesbianas que han vivido de manera distinta el incremento de estas desigualdades, especialmente en el acceso a una educación de calidad y a las nuevas tecnologías.

La recuperación no puede ser con medidas individuales, sino que nuestra historia feminista nos da soluciones colectivas. El empoderamiento ciudadano debe ser con la participación de las mujeres y las organizaciones. No nos pueden dejar de lado en las medidas de recuperación.

Para ver el dialogo completo, ingrese a: https://bit.ly/3qtRHNA 



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