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Reconocimiento y políticas piden mujeres rurales latinoamericanas
Jueves, 08 de Noviembre de 2018 12:55
Este artículo forma parte de la cobertura de IPS sobre el Día Internacional de las Mujeres Rurales, el 15 de octubre.
 
LIMA, oct 2018 (IPS) - Las mujeres rurales de América Latina son determinantes en metas como un desarrollo sostenible en el campo, la seguridad alimentaria y la reducción del hambre en la región. Pero se mantienen entre invisibles y vulnerables y requieren reconocimiento y políticas públicas para salir de la situación de abandono.Suman alrededor de 65 millones y configuran una amplia diversidad por sus orígenes étnicos, los territorios que ocupan, y por las actividades y roles que desempeñan, los que sin embargo carecen de valoración por parte de los Estados, en una deuda que  resalta cuando se celebra el Día Internacional de las Mujeres Rurales, el 15 de octubre.

“Ellas cumplen roles claves, producen y trabajan mucho más que los hombres. En las huertas, en las cosechas, en las siembras, hacen los cultivos, ven los animales, después cargan desproporcionadamente con el trabajo de la casa, de los niños, etcétera, pero no ven un peso”: Julio Berdegué.

“El Estado, sea gobernante local o nacional, nos tiene abandonadas, en su cabeza está sembrar fierro y cemento, no entienden que vivimos de la agricultura y que somos las mujeres las más afectadas porque nos encargamos de la alimentación y de la salud de nuestras familias”, manifestó a IPS la aymara Yolanda Flores.

Perteneciente a Iniciati, una aldea de unas 400 familias indígenas y campesinas en el sureño y andino departamento peruano de Puno, situada a más de 3.800 metros sobre el nivel del mar, Flores se dedica desde siempre a “hacer la chacra”.

Eso significa cultivar en su parcela, heredada de sus padres, papa, habas y granos como quinua y cebada que lava, muele con batán (utensilio de piedra de uso ancestral) y coloca como alimento cotidiano en su hogar. El remanente lo comercializa en forma comunitaria.

“Cuando hacemos la chacra hablamos con nuestros productos, a cada papa abrazamos, le decimos qué ha pasado, por qué te has flojeado, por qué este gusano te ha entrado. Y cuando está grande le felicitamos, uno por uno, así nuestro alimento tiene mucha energía cuando comemos. Pero no entienden esa forma de vida de nosotros y se olvidan de la pequeña agricultura”, dijo.

Así como Flores, los millones de mujeres rurales de América Latina enfrentan la falta de reconocimiento a su trabajo productivo, así como el que realizan para mantener el hogar, atender a la familia, criar a los hijos o cuidar a las personas enfermas y ancianas.

Por esta situación, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) urge incentivar en la región compromisos de los Estados para revertir las históricas desventajas que enfrentan e impiden su acceso a los recursos productivos, el disfrute de sus beneficios y el logro de su autonomía económica.

“Dependiendo del país, entre dos tercios y 85 por ciento de las horas que trabajan las mujeres rurales, es trabajo no remunerado”, aseguró a IPS el representante regional de la FAO para América Latina y el Caribe, Julio Berdegué.


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