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Educación popular feminista, herramienta para el empoderamiento de mujeres afrodescendientes, una breve reflexión.
Lunes, 06 de Agosto de 2018 17:12

Patricia Gálvez Z.

CEDEAL - Ecuador

 

El mes de julio, marca dos fechas emblemáticas para las mujeres,   la  conmemoración del  Día Internacional de la Mujer Afrodescendiente  y del Día de Malala por el derecho a la educación, ambas coinciden y se relacionan, permitiendo la reflexión sobre el papel de la educación popular feminista en el empoderamiento de las mujeres afrodescendientes.

Las mujeres afrodescendientes han sido invisibilizadas en términos de información, datos cuantitativos y cualitativos, y esto repercute en que no se diseñen e impulsen políticas públicas que favorezcan sus necesidades. La situación es compleja por las desigualdades de género que caracterizan a la sociedad patriarcal, colocando a las mujeres en situación de subordinación, y por el racismo existente en nuestras sociedades, por lo que ellas engrosan las poblaciones pobres con pocos y/o ningún acceso a los servicios básicos como salud, educación, acceso a los recursos productivos como la tierra, el crédito y la vivienda. Igualmente, no sido fácil su inserción en procesos socio-organizativos y políticos, debido precisamente, a la naturaleza de una cultura mediada por la prerrogativa masculina.

Apenas, los últimos veinte años, y a partir de los instrumentos de Derechos Humanos más referentes, la Conferencia Internacional sobre la Población y el Desarrollo, celebrada en El Cairo, 1994 (Naciones Unidas, 1995); la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer, celebrada en Beijing en 1995 (Naciones Unidas, 1995), especialmente la Tercera Conferencia Mundial contra el Racismo, la Discriminación Racial, la Xenofobia y las Formas Conexas de Intolerancia, realizada en Durban, Sudáfrica en 2001, y la proclamación del Decenio Internacional de los Afrodescendientes (2015-2024), permiten su visibilización por ejemplo en censos y estadísticas nacionales, datos que dan cuenta de  su situación en cuanto al ejercicio y garantía de sus derechos.  

En el marco de las experiencias compartidas por varios años, en la frontera norte Ecuador y Colombia, costa pacífica, con mujeres afrodescendientes ecuatorianas, en condiciones de alta vulnerabilidad y en contextos rurales, con niveles básicos de estudio formal, en edades a partir de 15 años en adelante, mayoritariamente campesinas y recolectaras de los recursos del bosque y manglar, respetando y acogiendo su dinámica cultural rica, caracterizada por la tradición oral,  y una relación armónica con la naturaleza, que se expresa en la forma de relacionarse con la tierra, con el bosque, la pesca, la curación de las enfermedades, y las expresiones culturales, la apuesta política de la Educación Popular Feminista aporta elementos que reconocen y visibilizan las múltiples opresiones que viven en cuanto a la construcción de las identidades de género, clase, edad, etnia, opción sexual, discapacidad, condición migratoria, etc., y ayuda a crecer en la comprensión sobre cómo se refuerzan unas a otras. 

En estos grupos de mujeres afrodescendientes, el rol de la Educación Popular Feminista genera autoconciencia individual y colectiva y propuestas para transformar la realidad de exclusión y discriminación histórica con un horizonte emancipatorio que reclama transformaciones en la exigencia de cambios culturales, de cambios en las formas de acción política, de nuevos modelos de desarrollo y autodeterminación afirmados en la búsqueda y rescate de otros modos de vivir, como sujetos de derechos y protagonistas que son,  quienes crean y construyen esas alternativas, encontrando los sentidos profundos del rol de la Educación Popular Feminista en articulación a su cosmovisión, a reflexiones sobre la vida, al dolor, a la subjetividad, el tema de la diáspora y la esclavitud.  Igual, en conocimiento  del contenido, generando propuestas para la deconstrucción de los patrones culturales,  el enfrentamiento a la violencia contra las mujeres, la promoción de los derechos sexuales y reproductivos, la participación social y política, emprendimientos de desarrollo económico, junto con la afirmación de las expresiones culturales a partir de la oralidad, el canto y la danza, como las bases de  la construcción de las mujeres como sujetos protagonistas, como sujetos y actores sociales, con capacidades de:  hacer rupturas con el orden social imperante del patriarcado; cuestionar los estereotipos y patrones culturales; aprender, desaprender  y recrear de manera permanentemente los saberes y contenidos; imaginar y crear nuevos espacios y relaciones de respeto y convivencia en el hogar, y la comunidad; afirmarse como mujeres autónomas para tomar decisiones.

Otro de los aportes fundamentales de la Educación Popular Feminista es el proceso dinamizador que influye en la creación autónoma de organizaciones de mujeres, con normas de sororidad, respecto, no imposición de particularidades, con capacidades de aprender unas de otras, de escucharse, debatir, llegar a acuerdos, planificar y asumir compromisos concretos.

Finalmente, un aspecto muy importante que favorece la Educación Popular Feminista a las mujeres afrodescendientes de estas zonas,  a partir de su apuesta metodológica y pedagógica es el crecimiento individual, colectivo - organizativo y de actoría social, es la capacidad de generar propuestas de políticas públicas centradas en sus agendas de mujeres con una visión local, y su capacidad de incidencia ante las autoridades locales, con acciones públicas que recrean expresiones culturales como las décimas y los arrullos con textos basados en los ejes de sus  derechos que proponen sus agendas.