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Recordando a Beth Adamson
Jueves, 23 de Agosto de 2018 11:44

El pasado el 26 de julio de 2018 falleciío Bet Adamson. Bet Además de ser la Presidente del Consejo de Administración de la Grupo de Trabajo sobre las niñas, era Co-Presidente del Comité de ONG CSW / NY Planificación y asesor de su Consejo Ejecutivo. También fue Representante de la ONU para la Consultoría anglicana y trabajó en estrecha colaboración con ONU Mujeres luchando por los derechos de las niñas. Bet jugó un papel decisivo en la organización del Día de la Niña en la Cámara ECOSOC, mientras que lideró sin descanso a los defensores WGG, incentivó a las chicas a hablar por sí mismas en los paneles y en las reuniones con embajadores en la ONU.

La vamos a extrañar y nos aseguraremos que continúe su legado para luchar por los derechos de las niñas.

 
Educación popular feminista, herramienta para el empoderamiento de mujeres afrodescendientes, una breve reflexión.
Lunes, 06 de Agosto de 2018 17:12

Patricia Gálvez Z.

CEDEAL - Ecuador

 

El mes de julio, marca dos fechas emblemáticas para las mujeres,   la  conmemoración del  Día Internacional de la Mujer Afrodescendiente  y del Día de Malala por el derecho a la educación, ambas coinciden y se relacionan, permitiendo la reflexión sobre el papel de la educación popular feminista en el empoderamiento de las mujeres afrodescendientes.

Las mujeres afrodescendientes han sido invisibilizadas en términos de información, datos cuantitativos y cualitativos, y esto repercute en que no se diseñen e impulsen políticas públicas que favorezcan sus necesidades. La situación es compleja por las desigualdades de género que caracterizan a la sociedad patriarcal, colocando a las mujeres en situación de subordinación, y por el racismo existente en nuestras sociedades, por lo que ellas engrosan las poblaciones pobres con pocos y/o ningún acceso a los servicios básicos como salud, educación, acceso a los recursos productivos como la tierra, el crédito y la vivienda. Igualmente, no sido fácil su inserción en procesos socio-organizativos y políticos, debido precisamente, a la naturaleza de una cultura mediada por la prerrogativa masculina.

Apenas, los últimos veinte años, y a partir de los instrumentos de Derechos Humanos más referentes, la Conferencia Internacional sobre la Población y el Desarrollo, celebrada en El Cairo, 1994 (Naciones Unidas, 1995); la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer, celebrada en Beijing en 1995 (Naciones Unidas, 1995), especialmente la Tercera Conferencia Mundial contra el Racismo, la Discriminación Racial, la Xenofobia y las Formas Conexas de Intolerancia, realizada en Durban, Sudáfrica en 2001, y la proclamación del Decenio Internacional de los Afrodescendientes (2015-2024), permiten su visibilización por ejemplo en censos y estadísticas nacionales, datos que dan cuenta de  su situación en cuanto al ejercicio y garantía de sus derechos.  

En el marco de las experiencias compartidas por varios años, en la frontera norte Ecuador y Colombia, costa pacífica, con mujeres afrodescendientes ecuatorianas, en condiciones de alta vulnerabilidad y en contextos rurales, con niveles básicos de estudio formal, en edades a partir de 15 años en adelante, mayoritariamente campesinas y recolectaras de los recursos del bosque y manglar, respetando y acogiendo su dinámica cultural rica, caracterizada por la tradición oral,  y una relación armónica con la naturaleza, que se expresa en la forma de relacionarse con la tierra, con el bosque, la pesca, la curación de las enfermedades, y las expresiones culturales, la apuesta política de la Educación Popular Feminista aporta elementos que reconocen y visibilizan las múltiples opresiones que viven en cuanto a la construcción de las identidades de género, clase, edad, etnia, opción sexual, discapacidad, condición migratoria, etc., y ayuda a crecer en la comprensión sobre cómo se refuerzan unas a otras. 

En estos grupos de mujeres afrodescendientes, el rol de la Educación Popular Feminista genera autoconciencia individual y colectiva y propuestas para transformar la realidad de exclusión y discriminación histórica con un horizonte emancipatorio que reclama transformaciones en la exigencia de cambios culturales, de cambios en las formas de acción política, de nuevos modelos de desarrollo y autodeterminación afirmados en la búsqueda y rescate de otros modos de vivir, como sujetos de derechos y protagonistas que son,  quienes crean y construyen esas alternativas, encontrando los sentidos profundos del rol de la Educación Popular Feminista en articulación a su cosmovisión, a reflexiones sobre la vida, al dolor, a la subjetividad, el tema de la diáspora y la esclavitud.  Igual, en conocimiento  del contenido, generando propuestas para la deconstrucción de los patrones culturales,  el enfrentamiento a la violencia contra las mujeres, la promoción de los derechos sexuales y reproductivos, la participación social y política, emprendimientos de desarrollo económico, junto con la afirmación de las expresiones culturales a partir de la oralidad, el canto y la danza, como las bases de  la construcción de las mujeres como sujetos protagonistas, como sujetos y actores sociales, con capacidades de:  hacer rupturas con el orden social imperante del patriarcado; cuestionar los estereotipos y patrones culturales; aprender, desaprender  y recrear de manera permanentemente los saberes y contenidos; imaginar y crear nuevos espacios y relaciones de respeto y convivencia en el hogar, y la comunidad; afirmarse como mujeres autónomas para tomar decisiones.

Otro de los aportes fundamentales de la Educación Popular Feminista es el proceso dinamizador que influye en la creación autónoma de organizaciones de mujeres, con normas de sororidad, respecto, no imposición de particularidades, con capacidades de aprender unas de otras, de escucharse, debatir, llegar a acuerdos, planificar y asumir compromisos concretos.

Finalmente, un aspecto muy importante que favorece la Educación Popular Feminista a las mujeres afrodescendientes de estas zonas,  a partir de su apuesta metodológica y pedagógica es el crecimiento individual, colectivo - organizativo y de actoría social, es la capacidad de generar propuestas de políticas públicas centradas en sus agendas de mujeres con una visión local, y su capacidad de incidencia ante las autoridades locales, con acciones públicas que recrean expresiones culturales como las décimas y los arrullos con textos basados en los ejes de sus  derechos que proponen sus agendas.

 
Comunicado repudio hechos ocurridos en Chile
Jueves, 26 de Julio de 2018 13:20

 
Comunicado #NOMÁSLIDERESASESINADOS
Miércoles, 18 de Julio de 2018 02:30

 
Declaración de ONU Mujeres para el Día Internacional para la Eliminación de la Violencia Sexual en los Conflictos (19 de junio)
Lunes, 18 de Junio de 2018 21:22

Este año, en el Día Internacional para la Eliminación de la Violencia Sexual en los Conflictos, celebramos los diez años de la adopción de la histórica resolución 1820 (2008) del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, que clasifica al uso de la violencia sexual relacionada con los conflictos como un impedimento para la restauración de la paz y la seguridad internacionales.

Durante esta década, hemos sido testigos de avances innovadores en la lucha contra la violencia sexual relacionada con el conflicto, que incluyen los enjuiciamientos exitosos por parte de los tribunales nacionales e internacionales a los agresores que parecían intocables; las reformas legales y legislativas para mejorar la protección y garantizar el acceso a la justicia a las sobrevivientes y testigos; conjuntos integrales de servicios especializados para las sobrevivientes, que incluyen iniciativas de rehabilitación socioeconómica y reparaciones; códigos de conducta para las fuerzas de seguridad con el fin de garantizar la sensibilización y la capacitación sobre la violencia sexual relacionada con el conflicto; y una mentalidad global general que rechace firmemente estos delitos y apoye los esfuerzos de las mujeres y sus organizaciones para eliminarlos.

Sin embargo, en todo el mundo la violencia sexual continúa siendo una estrategia táctica, efectiva y gratuita para aterrorizar a las comunidades y facilitar las ventajas territoriales, políticas y económicas en el campo de batalla. En la República Democrática del Congo, la violencia sexual se ha extendido a las provincias que alguna vez no estuvieron afectadas por el conflicto; en Myanmar, las comunidades se han visto obligadas a huir debido a graves violaciones de los derechos humanos, que incluyen la violencia sexual generalizada.

La respuesta de la comunidad internacional debe ser clara, integral, rápida y sostenible. Evitar estos delitos debería ser nuestra prioridad número uno.

En ONU Mujeres, continuamos implementando estrategias en contra de la violencia sexual en el conflicto. Esto incluye apoyar los Planes de acción nacionales sobre paz y seguridad de las mujeres como herramientas para promover la participación, el liderazgo y la protección de las mujeres contra la violencia de género y la violencia sexual relacionada con el conflicto y actuar como Secretariado de la Red de Puntos Focales sobre Mujeres, Paz y Seguridad, un foro informal e interregional en que más de 80 estados miembros y organizaciones regionales comparten mejores prácticas. También colaboramos estrechamente con organizaciones de mujeres, por ejemplo, a través del Fondo Mujeres para la Paz y la Acción Humanitaria (WPHF), un mecanismo global de financiación conjunta que en 2017 brindó apoyo a más de 30 organizaciones de la sociedad civil en cuatro áreas prioritarias: Burundi, Colombia, Jordania e Islas del Pacífico.

Junto con la prevención, se necesita urgentemente una mayor rendición de cuentas por la violencia sexual en los conflictos. Debemos hacer más para convertir una cultura de impunidad en una cultura de disuasión, garantizando que los esfuerzos para documentar e investigar los delitos internacionales den prioridad a la violencia sexual. Desde 2012, ONU Mujeres se ha asociado con Justice Rapid Response (Respuesta rápida de la justicia) en la "Lista de expertas y expertos en justicia sobre violencia sexual y violencia de género de JRR-ONU Mujeres", una herramienta para movilizar rápidamente a expertas y expertos para que investiguen la violencia sexual en un conflicto. En 2017, las personas que figuran en la lista ayudaron a documentar pruebas en países como la República Popular Democrática de Corea, Iraq, Kosovo, Sudán del Sur, Siria y Yemen.

También es esencial garantizar que las mujeres desempeñen un papel clave en los procesos de paz y seguridad. Se ha reconocido que la participación de las mujeres en los componentes militares de las operaciones de paz es un factor crítico que contribuye al éxito de la misión, tanto en los marcos normativos de las Naciones Unidas, como por los propios comandantes sobre el terreno. Aun así, un número extremadamente bajo de personal militar femenino se moviliza en las actuales misiones para el mantenimiento de la paz. A través del Curso para mujeres oficiales del ejército (FMOC), ONU Mujeres tiene como objetivo alentar a las oficiales militares a que participen en las misiones de paz de la ONU. En 2017, 123 oficiales mujeres recibieron capacitación.

Ningún país puede poner fin al flagelo de la violencia sexual solo. Pero al priorizar la prevención, forjar alianzas estratégicas y desarrollar buenas prácticas, juntos podemos brindar soluciones sostenibles y efectivas para las mujeres, las niñas y las sociedades.

 
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