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Abrirse al diálogo: la pluralidad generacional
Lunes, 04 de Septiembre de 2017 05:36

Editorial La Red Va

Agosto de 2017

 

La acción social se encuentra constantemente retada por la aparición y transformación de problemáticas y realidades que conllevan al surgimiento de nuevos discursos, estrategias y modalidades de resistencia para contener el avance de aquellas medidas políticas que buscan retroceder o impedir la garantía de los derechos humanos.

En ese sentido, no podría hablarse de una inmutable identidad colectiva que se genera alrededor de las apuestas y luchas. En esta actualidad que ha sido denominada por algunas/os sociólogas/os, como “sociedad del riesgo”, “post modernidad”, o “sociedad líquida”, los viejos referentes de movilización social, han tenido profundas configuraciones a la luz de una globalización que agudiza las opresiones y las hace más evidentes.

 

El movimiento de mujeres, por ejemplo, ha abanderado diferentes reivindicaciones que van desde el derecho a la participación política, hasta el reclamo por la soberanía sobre el cuerpo propio. Sin embargo, lo que ha permitido sostener y ampliar esta apuesta política, es el intercambio de saberes entre las más mayores y las jóvenes que van llegando para posicionar sus agendas al interior, lo cual permite oxigenar y enriquecer el repertorio de acción.

A través de ese “diálogo intergeneracional”, los movimientos pueden enfrentar de una mejor manera los desafíos que van apareciendo. La creación de un discurso sólido producto de la experiencia entre quienes llevan el tiempo suficiente para conocer los elementos de fondo que permiten sostener una estrategia de acción, en compañía de las miradas que proponen nuevas alternativas para la interacción, respuesta y posicionamiento de las reivindicaciones; son un amplio insumo para el fortalecimiento de la resistencia social en medio de un contexto que –en el caso de América Latina-, cada vez se ve más confrontado por una derecha fortalecida en alianza con sectores de iglesia.

Hacer partícipe a la juventud y reconocer su agencia política es dejar de lado la estigmatización, criminalización e imposición de roles que impiden reconocer valores como la autonomía y la libertad, los cuales darán paso a la construcción de sujetos políticos que puedan tomar decisiones a conciencia, participar en la resolución de problemáticas y conflictos que impactan a las sociedades y asumir posturas críticas que apunten a la transformación de realidades.


De igual manera, reconocer a las adultas mayores como sujetas políticas, es otro de los retos que tienen los movimientos de mujeres. Para este mes, la RedVa entrevista a dos mujeres que acompañan el seguimiento a la Conferencia Internacional sobre Educación para Adultos-CONFINTEA. En ambos pronunciamientos, Malú Valenzuela de México e Imelda Arana de Colombia, nos hablan de la necesidad de crear procesos educativos que vayan más allá de la alfabetización y contribuyan al empoderamiento político de las mujeres.

Así pues, es necesario que por un lado, la vocería de las mujeres jóvenes pueda ser escuchada, que se diluyan las relaciones de poder que infantilizan sus procesos y desconocen el aporte político que pueden hacer tanto en la movilización social, como en la toma de decisiones y direccionamiento de las apuestas. De igual forma, reconocer que las mujeres adultas mayores que inician su proceso de empoderamiento político, también cuentan con valiosos aportes y saberes que van más allá de la visión académica; es abrir la puerta para unos feminismos más plurales, diversos y horizontales.