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¡Educar para la transformación!
Miércoles, 21 de Junio de 2017 21:36

Cada 21 de junio la Repem recuerda las historias de aquellas acciones, estrategias, diálogos y alianzas que permitieron la implementación del Día Mundial por una Educación no Sexista. Este año, se conmemoran 27 años de una campaña que a la fecha ha permitido avances en el posicionamiento del derecho a la educación como un eje indispensable para el empoderamiento de las mujeres; pero de igual forma, siguen siendo amplios los desafíos que enfrentan muchos países para la garantía de este derecho y la implementación de prácticas y pedagogías menos sexistas al interior de las aulas.

Son muchas las mujeres en el mundo que aún se enfrentan a mandatos patriarcales que les impide acceder a espacios de educación tanto formales como informales. Cuerpos y proyectos de vida que se ven anclados a un titular masculino que limita su existencia al espacio doméstico y privado, reduciendo toda posibilidad de tomar decisiones de manera libre y autónoma.

Una educación libre de sexismo contribuye por ejemplo, a dialogar reflexivamente frente a este tipo de situaciones que en ocasiones se sustentan en “la cultura”, e impiden avanzar en la creación de sociedades más justas y paritarias, donde hombres y mujeres puedan participar en igualdad de condiciones y los derechos individuales y colectivos puedan vivirse en armonía.

 

De igual forma, si bien cabe reconocer que en tiempos actuales, muchas mujeres pueden acceder al escenario educativo, el camino no es transitado de la misma forma cuando se compara con los hombres. La deserción por situaciones como la maternidad o el cuidado de otros/as, son algunas de las razones más constantes para que las mujeres no completen su ciclo de formación o lo culminen en tiempos más largos. Esto además es resultado de la histórica división sexual del trabajo que carga a las mujeres con triples jornadas que no son reconocidas ni valoradas, pues en esta matriz de sexo/género, las tareas domésticas y el cuidado de niñas, niños y mayores, es planteada como una labor inherente a la existencia femenina.

 

Educar sin sexismo, permite entender que todas las personas pueden aportar para la promoción de conductas y mensajes que no refuercen roles o estereotipos a razón del sexo, sino que por el contrario potencien y motiven habilidades, capacidades y destrezas que en muchas ocasiones son frustradas por una lógica machista que reduce la existencia de hombres y mujeres a ciertas prácticas.

Se requiere entonces trabajar en varios niveles para garantizar el derecho a la educación de las mujeres: continuar exigiendo un mayor compromiso de los Gobiernos para que inviertan en la ampliación de la cobertura educativa nacional, se elaboren contenidos pedagógicos libres de estereotipos de género, se capacite a las y los docentes en la importancia de educar con perspectiva de género, y se reconozcan los procesos de educación no formal en los que participan tantas mujeres y que han permitido fortalecer sus procesos de empoderamiento político.

27 años después de la implementación de esta campaña, seguimos convencidas que una educación libre de sexismo es una puerta abierta para la construcción de países donde las mujeres puedan ejercer sus derechos humanos libremente, proyectar sus vidas con autonomía y participar de diferentes escenarios en igualdad de condiciones. Así mismo, sumando esfuerzos para la promoción de educación no sexista, podrían reducirse los altos niveles de violencia basada en género y feminicidios que nos ubican en una de las regiones más afectadas por esta problemática. El compromiso es de todas y todos, y tú ¿Cómo contribuyes a una educación libre de sexismo?