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De Las Voces Silenciadas a … “#ME TOO”
Lunes, 12 de Febrero de 2018 00:15

Editorial Red Va

Enero de 2018


Centenares de denuncias a través de los medios de comunicación y redes sociales por parte de mujeres de todo el mundo, han manifestado múltiples hechos y escenarios de la cotidianidad en los cuales han sido víctimas de acoso y abuso sexual.

Con un hashtag en Twitter, las mujeres han denunciado la desigualdad y vulnerabilidad en las que están inmersas con el grito virtual #MeToo (#Yo También). Aun cuando no son ninguna novedad, pues cada mujer se identifica con algún hecho de acoso que mantiene en silencio, ya sea por temor o vergüenza al señalamiento público. El uso de las tecnologías de comunicación y redes sociales, incentivó el interés por denunciar y puso en la palestra pública lo expuesto y evidenciado infinidad de veces por los movimientos y colectivos feministas: el machismo se encuentra inmerso en la sociedad patriarcal y con sus prácticas se violentan sistemáticamente los derechos de las mujeres en múltiples formas.

 La campaña fue promovida a través de las denuncias por acoso y abuso sexual contra la figura mediática del productor de cine y ejecutivo estadounidense Harvey Weinstein. Frente a estas denuncias la actriz Alyssa Milano popularizó en redes sociales la frase “Mee too” de la activista afroamericana Tarana Burke, quien usó la frase en 2006 como una estrategia para denunciar el abuso sexual que sufrían las mujeres, niñas y jóvenes afroamericanas y, de esta manera, visibilizar y empoderar a las mujeres negras víctimas de agresión, abuso o explotación sexual en los Estados Unidos.

 En octubre de 2017 con el mensaje «Si todas las mujeres que han sido acosadas o agredidas sexualmente hicieran un tuit con las palabras “Me too” podríamos mostrar la magnitud del problema», la actriz Alysa Milano, desencadenó una avalancha de denuncias a nivel global permitiendo que aún hoy -increíblemente- se siga hablando en los medios, compartiendo y visibilizando desde nuestras redes sociales, los casos de acoso y abuso sexual contra las mujeres.  

 Los temas viralizados en redes sociales generaron voces contradictorias de la campaña, uno de los casos más sonados en contra de la revolución virtual de la campaña #MeToo, fue la carta en el periódico Le Monde firmada por un grupo de actrices e intelectuales francesas, en la que se destaca la actriz Catherine Deneuve como la cabeza más visible. En dicha carta se argumenta que la campaña #Metoo resultaba injusta al poner en el mismo lugar a personas que no lo merecen, es decir que ponía a hombres inocentes al nivel de violadores y acosadores sexuales. Un aparte del comunicado indicaba que  “La violación es un delito. Pero el coqueteo insistente o torpe no lo es, ni es la caballerosidad una agresión machista”, aduciendo de esta manera que la campaña #Metoo o su equivalente en Francia #BalanceTonPorc resultaban un caldo de cultivo que favorecía los intereses de los “enemigos de la libertad sexual y a los extremistas religiosos”, generando así un aura falsa de puritanismo sexual y la errada necesidad de segregación entre hombres y mujeres.

En esta controversia, se destaca en Colombia, la columna escrita por Carolina Sanín para la revista “VICE”, señalando que la Campaña #YoTambién es susceptible a la autocrítica. Sostiene que “en ocasiones enuncia pandamente la victimización de las mujeres sin reivindicar el deseo de las mujeres” y esto desde su punto de vista se torna como una complicidad hacia el sistema patriarcal.

Postura que deja en entredicho muchas denuncias hechas por las mujeres, y que han sido desvirtuadas o señaladas, generalmente por hacer uso de su derecho a no denunciar penalmente y guardar silencio con relación a los detalles o la identidad del victimario. En Colombia, se presentó el caso de la periodista Claudia Morales que al hacer pública su experiencia de violación y los motivos para no acudir a las autoridades generó agudas controversias entre la opinión pública.

La Campaña #MeToo (#Yo También) puso el tema en el debate público y creó corrientes de opinión para tomar conciencia de su realidad, establecer estrategias de empoderamiento frente a los constantes y frecuentes hechos que violentan las libertades, deseos y derechos de las mujeres, lo cual constituye un reto para la REPEM, porque es necesario levantar nuestras voces para evidenciar que el sistema patriarcal, es el núcleo de la desigualdad y las violaciones de los derechos humanos de las mujeres.

A este respecto se manifiesta nuestra compañera Janeth Lozano en entrevista exclusiva para este número de la Red Va.