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¿CÓMO VA EL ENFOQUE DE GÉNERO EN LA IMPLEMENTACIÓN DE LOS ACUERDOS DE PAZ?
Viernes, 05 de Octubre de 2018 23:02

MAGDA YANETH ALBERTO CUBILLOS.

Representante de las organizaciones nacionales de mujeres a la instancia especial para contribuir a garantizar el enfoque de género en la implementación del acuerdo final.


El reconocimiento del enfoque de género es uno de los aspectos más importantes del acuerdo de paz firmado en Colombia durante el año 2016, es un logro político del movimiento social de mujeres que desde sus diversidades, territorios y acciones contribuyeron a la exigencia de ser PACTANTES Y NO PACTADAS, con lo cual se logró este enfoque, que reconoce los derechos de las mujeres y personas Lesbianas, Gay, Bisexuales y Trans-LGBT y registra la necesidad de identificar los efectos diferenciados de la guerra en estos cuerpos.

Este logro se materializa con las más de 100[1] medidas específicas que contiene el acuerdo y que promueven la equidad entre hombres y mujeres, y para la población LGBT, por ello su implementación hará historia, será ejemplo y una buena práctica para retomar en futuros procesos de paz en el mundo y en Colombia.

Este acuerdo no solo es pionero en incluir el enfoque de género, sino en nombrar una Instancia Especial de Mujeres[2], la cual se creó con el fin de contribuir al seguimiento del enfoque desde la Sociedad Civil y garantizar los derechos de las mujeres en la implementación del Acuerdo Final entre la FARC y el Estado Colombiano.

Cabe resaltar que la construcción colectiva para la exigencia de este enfoque, nos ha permitido al movimiento social y político de mujeres, reconocer que este enfoque no es suficiente sino se acompaña con el enfoque étnico-Anti-racial, el enfoque Territorial y diferencial, pues sin estos, tal como lo han advertido las mujeres campesinas, indígenas, negras, LBT, victimas y  las mujeres de los territorios más abandonados por el Estado Colombia, no lograremos una paz Estable y Duradera, la cual no será posible en la medida que no se superen las condiciones de pobreza y desigualdad que viven las poblaciones, en especial las mujeres.

Lo corrido del 2018 ha dejado importantes avances y retos para el logro de la implementación del acuerdo de paz con enfoque de género.


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Mujeres Mayas a la Vanguardia
Miércoles, 05 de Septiembre de 2018 12:28

Por Norma Maldonado.

Organización AROAJ - Guatemala

E el marco de la conmemoración del Día Internacional de los Pueblos indígenas, presentamos algunos extractos de una entrevista a María Guadalupe, una de las lideresas más reconocidas de la Organización de Mujeres Guatemaltecas Mamá Maquín[2].

  1. Los orígenes

En Guatemala hay un movimiento dinámico y diverso de mujeres. Dentro de ellas, las mujeres mayas han ido construyendo sus posicionamientos desde su historia y su identidad. Entre 1960 y 1996 se desarrolló un conflicto armado que tuvo raíces en la cruda pobreza, la injusticia social, la carencia de educación y los sueños frustrados de una generación que vivió ante la intromisión de Estados Unidos en la primavera democrática de este país en 1954 con el derrocamiento del gobierno de Jacobo Arbenz; Las políticas genocidas del Estado llevaron a comunidades indígenas completas del norte y occidente de Guatemala a buscar refugio en México. El 25 de Mayo de 1990, en los campamentos se organizaron las mujeres, primero para resolver necesidades, luego para preparar el retorno, educarse, negociar la copropiedad de la tierra y producir sus alimentos. María Guadalupe es socia fundadora de la primera de estas organizaciones: Organización de Mujeres Mamá Maquín. Cuenta que le pusieron ese nombre para dignificar por primera vez, la memoria de una de las victimas de la Masacre de Panzós[3].

Por primera vez las mujeres conocimos la brecha entre hombres y mujeres, el analfabetismo, la violencia que enfrentaron las mujeres durante la guerra, los asesinatos por el ejército, el despojo de nuestro idioma, nuestra ropa, fue un ataque contra nuestra dignidad, fue resultado de la política contrainsurgente, de un plan genocida contra los pueblos especialmente hacia las mujeres. Luego del diagnóstico, se decidió un proceso de alfabetización con metodología de educación popular para que realmente nosotras las mujeres aprendiéramos a reflexionar desde nosotras, cual era nuestra vivencia, ¿nuestra situación?

En lugar de las 5 vocales, a través de palabras generadoras. Por ejemplo, que es una comunidad?, quienes la conforman?, como se forma?, como es la participación de esas autoridades en las comunidades? Como viven las mujeres?, que hay alrededor de esas comunicad?, un análisis amplio y bastante integral. La educación popular ayudo a generar conciencia de las mujeres de manera participativa en el análisis, se motivó el proceso de la reflexión se hablaba entonces del enfoque de genero. Nos quedaron claros los tres grandes problemas estructurales en Guatemala: Clase, etnia, y género.

  1. La educación popular feminista, una constante en nuestra organización.

En toda la vida de nuestra organización hemos hecho formación política de nuestras socias. Y por eso ya teníamos más claras nuestras luchas cuando se firma la paz en 1996.  

Ahora, con toda la imposición de los proyectos extractivista, en nuestros territorios, entonces ya tenemos otras miradas como mujeres y fortalecimos la colectividad, porque la lucha tiene que ser colectiva, tenemos derechos indígenas y colectivos, tenemos otra manera de ver el mundo, convivir con lo que está a nuestro alrededor, por esa razón, ahora decimos que somo defensoras de la vida, del territorio, pero para defender el territorio, los ríos la memoria, historia, identidad, primero tenemos que definir  nuestro territorio-cuerpo desde las mujeres que se ha visto como cosa, como objeto, como parcelas, no solo por los esposos, sino por el alcalde, las comunidades y sus organizaciones, así se ha visto nuestro cuerpo como mercancías que se puede vender y comprar, así ve a la madre tierra que se puede saquear, que se puede explotar, vender comprar, eso es lo que ven las grandes empresas,  el capital, el neoliberalismo,  hemos hecho este análisis y  procesos de intercambios con otras compañeras, hay que volver a retejer, estamos retomando los consejos de las abuelas de complementariedad, de equilibrio, si hay equilibrio hay armonía, entonces tenemos que practicar eso.

Hay miedo de perder el control, político, económico eso también las grandes empresas, también tienen miedo a eso, porque sobre eso ellos han construido sus grandes riquezas, poder político, militar

Cuando transgredimos ese poder establecido institucionalizado,  no solo transformamos la vida de las mujeres y de una comunidad, no queremos  transformamos solas nosotras, sino a toda la comunidad.

Desde el estado hay persecución contra los y las defensores de la vida, por eso ha habido órdenes de captura, asesinatos, persecución, campana de criminalización, de nuevo el terror, pero es por el poder. La fuerza del patriarcado ahí está, es una estrategia, mientras las mujeres resolviendo la violencia ellos avanzan en sus planes y lo más grave son los fundamentalistas religiosos.

  1. Nuevos retos

El reto que tenemos las que tenemos muchos años en estas luchas es el de saber incluir y escuchar a las jóvenes. Y las jóvenes de escuchar y entender a sus ancestras y no dejarse llevar por las tendencias globales a las que ahora tienen acceso desde su educación y tecnología, el consumismo y la desinformación, la educación está fuera de la realidad, sin metodología partícipativa. Sin memoria histórica, aunque hablemos en nuestra casa, pero si en los centros educativos no se menciona eso, no hay avances tampoco los hay en las organizaciones comunitarias, no hay análisis de la realidad que incluya a los jóvenes y mujeres.



[1] Norma Maldonado es historiadora, Socia y fundadora de AROAJ, organización que fue ratificada como socia de REPEM en nuestra VIII Asamblea General que se llevó a cabo en Bogotá – Colombia.